Ahora mismo tengo al Martin (una Raspberry Pi 4 de 4GB) encima de la mesa. Sin cables, sin estar conectado a una red WiFi (…por ahora), tirando de batería. Sin HDMI, sin ratón, sin teclado. Entro vía SSH desde otro equipo:

ssh kali@192.168.X.X

(Porque puedo. Porque puedes).

Lleva dos antenas: una Wi-Fi y otra 4G/LTE. El HAT 4G/LTE además del conector para la antena, tiene un zócalo para módem donde he colocado un Arduino Pro 4G (que a su vez monta un Quectel EC200A); la Raspberry lo reconoce al vuelo. Tanto el HAT como el carrier de las dos baterías son de la marca 52Pi; muy majos, por cierto.

Baterías para el Hackeed Martin MK1 y enlace 4G listo para operar a distancia

Desplegar, pirarse y operar

El Martin está pensado para que lo plantes en un sitio, te vayas y siga accesible para ti o tu crew. Lo realmente chulo de un miniordenador así ocurre en remoto: entrando por SSH a una IP que solo existe dentro de tu VPN, y a 500 km de distancia (por decir algo) el Martin te saluda con un reconfortante:

kali@kali-raspberrypi:~$

El enlace 4G con su SIM dedicada se apoya en Tailscale, que monta una malla WireGuard privada entre máquinas. Su infraestructura resuelve el handshake inicial y salva el CGNAT del operador mediante servidores DERP sin tener que abrir un solo puerto ni pelearte con routers ajenos.

Cada máquina coge una dirección fija ahí dentro, así que ya te puedes imaginar, ssh a esa IP. Parte de esta investigación (la línea Hackeed Martin) es sustituir ese plano de control central por Headscale, la alternativa libre y autohosteada corriendo en otra… Raspberry Pi, por ejemplo, de forma que la red no dependa de terceros.

Con eso, el Martin queda libre para lo suyo: auditar el Wi-Fi del entorno con Kali y su instrumental habitual, operando in situ pero manejado desde donde estés.

Hemos realizado las pruebas con Kali porque es bien sabido que los drivers de las tarjetas de red Alfa suelen tener buen soporte en esta distribución. Pero igual tiran igual de bien con BlackArch o Parrot OS o lo que sea que uses para hacer pentesting.

Detalle del módem 4G Quectel EC200A y la interconexión con el carrier de alimentación

Hacia la MK2: del sándwich al carrier perfecto

En la MK1 se ven todas las tripas al aire, pero para la evolución del cacharro la meta es condensar volumen, eliminar componentes que no aportan a un "drop-box" del estilo y mejorar la gestión energética.

Buscando alternativas para migrar a Compute Module (CM4 / CM5), lo que más me ha llamado la atención hasta ahora es el TOFU de Oratek (Suiza); es una pieza brutal, aunque con un enfoque industrial. Para el Martin, la meta sería diseñar un carrier a medida con el factor de forma exacto de una Raspberry Pi clásica (85,6 × 56,5 mm):

  • Cara inferior: Zócalo M.2/mPCIe para módem 4G/LTE y ranura nano-SIM a ras de placa.
  • Cara superior: Espacio para el CM4/CM5 y solo la conectividad crítica para auditoría:
    • 2× USB 2.0 (para teclado y ratón si hiciesen falta).
    • 1× USB 3.0 (para inyección Wi-Fi de alta potencia o almacenamiento externo).
    • 1× USB-C con soporte de datos y carga.
    • 1× Ethernet Gigabit (clave para pivotar a redes cableadas, quizás tu auditoría no requiere de adaptador WiFi…).
    • 1× HDMI (solo para diagnóstico local en banco de pruebas).
    • Botón de encendido/apagado físico: control limpio de apagado por GPIO sin "tirones" de alimentación.

Pero vamos, eso pensamos ahora; las posibilidades son infinitas… Quizá hasta tenga más sentido utilizar una de estas placas (más pequeñas) de la empresa Radxa (una de las competencias directas de Raspberry), que además tienen el mismo formato/factor de forma que una Raspberry Pi Zero. Pero estas son más potentes; se venden bastantes disipadores para ellas, por lo que pienso que tienen que liberar muchísimo calor. Pero oye, 4GB de memoria en un formato de Pi Zero es bastante loco si lo piensas. Un carrier parecido al actual de las baterías pero con una sola nos dejaría un dispositivo bastante más compacto; eso sí, con menos autonomía y una placa que consume por 4…

El reto del Power Path y la batería

El carrier actual de baterías de 52Pi cumple, pero tiene margen de mejora para este uso: integra puertos USB pensados para usarlo como "powerbank" y la recarga no es transparente. Lo idóneo para la MK2 es integrar un chip con Power Path Management o algo así… que el puerto USB-C funcione igual que en un portátil. Conectas el cargador y alimenta el sistema mientras recarga; desenchufas y conmuta a batería sin microcortes ni reinicios raros. Actualmente no puedes cargar y usar de forma simultánea, por lo que aunque simplemente sea por eso esto no es aún un producto comercial, pero molaría bastante que lo fuese. ¿Opinas igual?

Créditos y orígenes

Dos notas antes de cerrar:

  1. La idea no es nueva: Xcape Inc. lleva años trabajando en este concepto con su PiRAT. Lo que hay aquí es otra forma de construir el cacharro: abierta, montada a mano, con cada componente referenciado a su fabricante para que cualquiera pueda replicarla o pedirla montada bajo demanda.
  2. El nombre ya no tiene arreglo: Martin viene de Lockheed Martin, los creadores del F-117 Nighthawk. Aquel avión salió del programa XST (Experimental Survivable Testbed): colarse donde no deben verte, aguantar y seguir respondiendo. Salvando las distancias, buscamos lo mismo: entrar, quedarse y mantener persistencia en el perímetro.

Cualquier idea o sugerencia para hacer el dispositivo más compacto, ligero o discreto es más que bienvenida.

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